Un duelo a muerte con La Ley

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19:12

 Anoche me dijeron que era nefasto que no escribiera tan seguido por acá, y mi respuesta fue “me gusta escribir sobre canciones que me generen cosas… y nada me ha generado nada en estos días”, pero examinando el cajón de los clásicos de mi infancia me encontré con un temazo que viene como anillo al dedo para esta época festivalera.


 Es bien sabido que nadie es profeta en su tierra, y que en este país existe una sobre-exaltación de lo anglo y de esa mierda que viene de Centroamérica a hacerse el pino con el mal gusto del chileno, en desmedro de los artistas nacionales, lo cual sin embargo parece irse revirtiendo con el surgimiento de nuevas bandas rock/pop nacionales; una muestra de dicha exaltación es que una tradición como la “noche chilena” del Festival de Viña del Mar se perdió… siiiiiin embargo, en una noche tendremos compartiendo cartel a dos exponentes de la música nacional; como parte de esta nueva ola de artistas chilenos antes citada está “Gepe”, y dentro del segmento más consagrado y exitoso de esta larga y angosta franja de tierra, como muestra de una época gloriosa para el rock nacional, la –a mí juicio- mejor banda chilena: “La Ley”.

 ¿Cuántas veces te has reinventado? ¿Cuántas veces has tenido que levantarte y reconstruirte? Posiblemente ese sea el hilo conductor de esta banda; ha tenido SIETE integrantes oficiales, se repusieron a la muerte de uno de los más importantes de ellos (el guitarrista, fundador y compositor Andrés Bobe), nacieron con una vocalista femenina (sí, una mujer –la vocalista de la banda ochentera “Nadie”- cantaba en La Ley), cambiaron de sello discográfico, emigraron a México, se separaron, se han vuelto a encontrar… todo lo imaginable y aún ocupan un sitial de respeto dentro de la música chilena.


 Siguiendo en la línea de lo ya expresado, la canción que hoy nos convoca nació en un período intermedio bastante extraño y contradictorio: El álbum “Invisible” (1995) vio la luz cuando la banda era un quinteto formado por Beto Cuevas, Mauricio Clavería, el recién incorporado Pedro Frugone, Luciano Rojas y Rodrigo Aboitiz, (dejando estos dos últimos la banda en años posteriores); además de esta formación histórica, este álbum debió compartir la gloria de ser el más logrado y exitoso a nivel musical de los intérpretes de "Tejedores de Ilusión", con el hecho de estar teñido de la triste pérdida de quien fue creador de una gran parte de los éxitos que en él se recogen, como fuese el hasta su muerte guitarrista y fundador de La Ley, Andrés Bobe, fallecido un año antes del lanzamiento del álbum en un trágico accidente en moto en la comuna de La Reina.




"Invisible" fue producido por uno de los más destacados productores chilenos,de talla internacional: Humberto Gatica, quien ha trabajado con artistas como Andrea Bocelli, Elton John, Madonna, Michael Bublé, Paul Anka, Metallica, Roxette, Whitney Houston, y el indiscutido Rey del Pop, Michael Jackson, de quien era amigo personal.


 Dicho todo esto, al ser una historia recurrente entre bastantes grupos musicales, me parece que muchas veces los mejores álbumes de una banda suelen nacer a modo de catarsis, surgidos de entre los pasajes más oscuros de las historias individuales y colectivas de sus miembros (tal es el caso de “Mutter” de Rammstein, uno de mis discos preferidos), y así sucedió con ésta placa notable, llena de un sonido innovador pero a la vez inspirado en sus referentes del new wave y dark wave inglés de los 80, enriquecido de sintetizadores, guitarras llenas de efectos, la contundencia de Clavería en los tambores, la elegancia del bajo de Luciano Rojas y la sólida y soberbia voz de Beto Cuevas. En ella se recogen grandes éxitos de la historia de La Ley, como son “Animal”, “Hombre”, “Día Cero”, “Cielo Market” y aquella que nos convoca el día de hoy: “El Duelo”.





(Warner Music Mexico - Todos los derechos reservados)


 Esta tremenda pieza musical, compuesta por el fallecido Andrés Bobe, Beto Cuevas y Luciano Rojas es sin duda uno de los mayores éxitos de La Ley, y tiene mérito suficiente para ello; empieza con una serie de capas de sintetizador que arman una atmósfera turbia, tensa, sucia, preparándonos para lo que se viene: Abre los fuegos la poderosa batería de Mauricio Clavería (siempre es divertido ver a un baterista zurdo) con un sonido lleno de aplomo, lleno de esa exquisitez que un buen drum kit de madera de calidad brinda. Unos cuantos pasos más allá e incorporan las cuerdas: una guitarra con pasajes en su inicio y fin un tanto Rockabilly, un tanto Blues, con un riff más apegado a lo New Wave durante el estribillo, y un bajo que simplemente suena elegante, sobrio pero muy intenso, pero sobre todo DISTINGUIBLE, que es una característica que muchas veces no se da en las cuatro cuerdas pero que en este caso se agradece enormemente.

 Luis Alberto Cuevas hace lo suyo: una voz dada al rock, que suena dura cuando debe hacerlo, y que es melódica cuando amerita, sin dejar de sonar masculina y oscura, porque Beto es un claro heredero de la movida más dark, más “gótica” (una palabra pésimamente usada siempre) de la música británica de los 80; tal vez las únicas voces tan variopintas, pero a la vez tan viriles que conozco, además de Beto, son Dave Gahan (Depeche Mode) y el gran Simon Le Bon (Duran Duran, banda que me encanta), ambos grandes influencias dentro del trabajo de La Ley.
Al final del día, tanto despliegue de talento no me extraña; de un hombre que creció en Canadá, que viajó en su niñez y adolescencia por Latinoamérica y que se luce como artista en otras lides, no se pueden esperar trabajos a medias.

 Escuchar “El Duelo” es escuchar precisamente eso: un duelo, una constante tensión que te acapara; se distingue de fondo un teclado que tiñe el ambiente de una neblina oscura, como la escena de un inminente crimen, un crimen que alcanza su clímax tras esa macabra carcajada de Beto, en un solo de guitarra que es simplemente soberbio, pues te permite distinguir de fondo el teclado con esa hermosa pero oscura atmósfera, y ese bajo ante el cual me saco el sombrero, sin dejar de ser un solo, sin dejar de robarse la película, sin dejar de ser un “Hola, soy Andrés Bobe y aún sigo entre ustedes, a pesar de parecer invisible a sus ojos”, pues aunque su grabación estuvo a cargo del talentoso Pedro Frugone, un hombre con notables aportes musicales a la banda, la línea de guitarra fue compuesta por Bobe… sin duda fue una fortuna contar con su genio musical antes de su fatídico accidente.

 Esta es una de esas canciones que cuenta una historia, de esas cuya estructura es el perfecto escenario para una obra de tres actos, a pesar de sus breves 3 minutos y 16 segundos, que aunque suenen a poco, están tan tan tan tan tan inteligentemente compuestos que no dejan ese extraño gusto a poco, sino más bien hacen necesario, imperioso escuchar una y otra vez esta magnífica canción incluida en el acervo musical de La Ley, pues quien habla de La Ley habla de “Invisible”, y quien dice “Invisible” dice “El Duelo”. Pocas canciones logran llenar tan bien los minutos como ésta, permitiéndote disfrutar al 100% todo su contenido, aun cuando siendo rigurosos con lo que todos conocemos por “música”, los primeros 16 segundos sean introducción, lo que reduciría teóricamente su duración a 3 minutos… tal vez los 3 minutos mejor invertidos de tu semana.



Andrés Bobe, fundador de La Ley, fallecido en 1994 en Santiago


 Hace un tiempo atrás me referí al amor oscuro y cotidiano de “Love” de The Smashing Pumpkins; hoy nos referimos a este amor oscuro y sadomasoquista de El Duelo, y me resulta asombroso cómo se puede abordar un tema tan controvertido y oscuro sin caer en la vulgaridad ni en el exceso, haciendo que el estribillo de la canción suene incluso pegajoso… hasta que te das el tiempo de leer la letra en vez de escucharla y te percatas de lo que estuviste cantando todo este tiempo (¡¡¡anda a lavarte la boca con jabón!!!); a ese nivel de profundidad es capaz de calar una canción cuando está bien hecha, y ésta, ésta es legendaria.

 ...y bien, habiendo vaciado una vez más el baúl de las canciones que marcaron mi infancia, sólo me resta esperar para ver a una de mis bandas favoritas nuevamente y como tantas veces sobre el escenario más importante de este país… tranquilo, Boriscillo, que La Ley ha vuelto, y como reza El Duelo, “no sufres más”.
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The Smashing Pumpkins: Love

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20:21


¿Qué es el amor?
¿Lo has sentido alguna vez?
¿Cómo podrías definirlo?
¿Podríamos decir algo sobre el amor que no se haya dicho ya?



 Sin duda una de las maneras más universalmente conocidas de referirse al amor es a través de la música, y tiene sentido, pues sobre ésta hay tantas apreciaciones y formas como las hay de aquel noble sentimiento representado por corazones y querubines lanzando flechas desde las nubes. Hoy sin embargo no hablaremos de ese amor empalagoso lleno de frases de calendario de bolsillo -para esa lírica profunda y filosófica de micro remitirse al siguiente enlace-, sino a uno un poquito más oscuro, más retorcido tal vez, pero sin duda más sabroso y más realista; el amor visto desde la pluma de una de las figuras tal vez más subestimadas de la música (en el sentido de que nunca se le ha dado el sitial que merece) y una de las que más intriga y más curiosidad me genera: Billy Corgan, y sus "The Smashing Pumpkins".

 Ok, pero... ¿y quiénes son The Smashing Pumpkins? Bueh, son una baaaaanda griiiiiinga nacida en Chicaaaaago el ochenta y oooooocho de la mano de Cooooorgan y James Iha (el guitarrista rítmico chino que no es chino sino gringo de origen japonés). Al tiempo se unió un baterista muy bueno llamado Jimmy Chamberlin (que fue brutalmente expulsado se fue por drogo, rebalsándose el vaso cuando en la gira del "Mellon Collie" el 96 en un hotel de Nueva York sufrió una grave sobredosis de heroína junto al tecladista que los acompañaba -Jonathan Melvoin-, con la buena suerte de que el tecladista se murió y él no, pero con la mala suerte de que lo echaron) y una bajista llamada D'arcy Wretzky, que se fue por los ya típicos "motivos personales", que son la forma linda de decir que te echaron porque el líder -Corgan- no te soporta, porque le estorbas y le restas protagonismo. Su música tiene reminiscencias de indie rock, punk rock, psychedelic rock, gothic rock, progressive rock y a ratos un poco de shoegazing y dream pop, o como le gusta decirlo a los gringos, "Alternative Rock", que es como ellos llaman al rock que no es ni Metal ni Bon Jovi. Al día de hoy, y como es de esperar en una banda donde el genio y la creatividad del líder suele entrar en una etapa de imperialismo y de conflicto con el resto, el único miembro original de la banda es Billy Corgan; bueno o malo, juzgue usted.
(Achtung!: con esto no aspiro a que te sientas un conocedor de la banda, pues a decir verdad vale mucho más escucharlos y escudriñarlos por uno mismo).





The Smashing Pumpkins en la época de "Mellon Collie and the Infinite Sadness"



 En fin, sin más preámbulos, el día de hoy me encontré en uno de esos interminables ratos de ocio pensando que ya va un año desde que repasé al menos someramente la obra máxima, la novena sinfonía, el disco más logrado de la banda: "Mellon Collie and the Infinite Sadness", un discazo de 1995 que tiene el mérito de ser un disco doble, de ostentar la friolera de 28 temas en su versión CD (30 en vinilo), durar 2 horas y contener gran parte de las canciones más emblemáticas de la banda (a título personal, me refiero a la hermosa "Tonight Tonight", al cuasi-himno "Bullet with Butterfly Wings", a la -para mí- nostálgica "Bodies" y a la reposada y tan conocida "1979"), y entre ese enorme parque temático musical que puede ser un álbum de tales cifras, me encontré con una pieza que me llamó profundamente la atención desde el primer momento que la escuché... 




(Tienen que escuchar este disco al menos una vez en la vida)


 "Love" es sucia, distorsionada, tosca y eléctrica; a primera oída con suerte puedes distinguir las cuerdas de la batería y de la voz, pero de alguna manera extraña algo en ella -aunque suene obvio- te enamora; puede ser su ritmo acompasado por una batería que suena como si Chamberlin en vez de baquetas usara martillos (tengo un serio problema con esa caja) o sus capas y capas de efectos de guitarra y bajo, sus sintetizadores o la voz desenfocada pero no menos icónica de Billy Corgan, que es de esas voces que nunca llegas a confundir pues son reconocibles donde sea. Sea lo que sea, el hecho de que sea una canción sucia y un poco "underground" nunca quiere decir que sea una canción básica o simple... ¿o acaso el amor lo es?

La línea de bajo es pareja y continua a lo largo de la canción, con una leve variación en el estribillo y hacia el final, ejecutada con la elegancia y el enigma característicos de D'arcy... sin duda una extensión de su propia personalidad.


El "break" de la canción lo encontramos poco antes de los 3 minutos en un solo de guitarra (de Corgan, quien en el mundo de Smashing Pumpkins es juez, jurado y parte) rebosante de un efecto que es aturdidor pero refrescante, como bañarse en una piscina de ácido, para luego encontrarnos con un interludio de bajo y letra; a ratos se pueden escuchar de fondo los coros de Iha, a modo de anécdota, claro.


Y al finaaaaaal de esta aventurilla musical nuestra querida "Love" se despide de nosotros disminuyendo gradualmente la velocidad... entre tanto efecto y sintetizador el final me suena a una nave aterrizando y bajando revoluciones: hemos llegado de nuestro viaje por las nubes (negras) del amor.


 Musicalmente hablando me gusta mucho; tiene ese sonido oscuro y encerrado característico de una sala de ensayo, y de hecho me recuerda mi breve paso por ellas hace algunos años, época que extraño profundamente. Debemos considerar que a pesar de lo extraña y tal vez rudimentaria que nos pueda sonar hoy en día esta canción, su sonido es del año 95, de una época "post-grunge" y del otro extremo de USA respecto del lugar que vio nacer a esas bandas grunge que gobernaban la industria hasta entonces, como Nirvana o Alice in Chains, un extremo totalmente vicioso pero a la vez sofisticado, conceptual, con una industria underground potentísima y rica en sonidos; no por nada Los Simpson satirizaron de manera muy certera a The Smashing Pumpkins como una banda sumida en la depresión y en pensamientos profundos y un tanto decadentes, llenando sus existencias con abrigos de pieles (sin olvidar que esto es una sátira, de cuando Los Simpson hacían humor inteligente). En síntesis, es una canción que en la primera pasada y sin fijarme en la letra me sonó turbia, pero animada; tenía gusto a humor negro... y algo de cierto hay en eso.





The Smashing Pumpkins en The Simpsons


 Quien haya escuchado de forma medianamente seria al menos ALGO de The Smashing Pumpkins sabrá de que la calva cabecita de Billy Corgan sólo pueden salir ideas locas y un tanto extrañas; muchas veces uno tiene que buscar su propia interpretación de sus canciones, pues en la mayoría de los casos éstas están llenas de mensajes que sólo él podría entender, y su vida es cuando menos 'curiosa'.

 Love -como se esboza al inicio de este review- no tiene nada que ver con ese amor onírico y meloso de final de teleserie, sino que habla acerca de ese amor complejo que todos alguna vez hemos vivido, ese amor que no es perfecto y que difícilmente alcanzará la perfección; ese amor lleno de discusiones y de conflictos entre personas que no son una media naranja sino un limón entero, individual y ácido; nos habla de un amor que a ratos atemoriza por lo difícil que es de llevar, y que pareciera no conducirnos a ninguna parte, o al menos ninguna positiva, pero que por dentro nos dice de alguna manera que es lo que queremos, y que vale la pena sentirlo, un amor que nos dice "bueno, aunque nos agarremos de las mechas y te arrastre por el suelo*, al final del día sabes que te amo, que eres todo para mí y que siempre podrás contar conmigo"... el amor de todos los días, el amor tras las cámaras.


-Dicen las malas lenguas que esta canción está inspirada en la relación que Corgan tuvo con Courtney Love, viuda y asesina intelectual de Kurt Cobain, líder de Nirvana-.


El mensaje más oscuro (era que no en esta banda), y la reflexión que queda de tarea para la casa tiene que ver con una de las etapas más críticas de las relaciones: ¿Qué sucede cuando el otro te hace sentir insignificante, pero tú sigues amando? Tal vez ese es el amor verdadero, aquel que a pesar de las adversidades y muchas veces de los ataques del otro, te hace permanecer, intentarlo una vez más, quizás con miedo y sin ninguna certeza de nada, pero como toda adicción, asumiendo el riesgo... mal que mal todos queremos sentir amor y sentirnos amados, y como dice nuestro querido Billy, "love solves everything".

Amor para todos ustedes ❤





*: Valga aclarar que estoy absolutamente en contra de cualquier forma de violencia en las relaciones; es sólo una forma de decirlo.
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Peter Gabriel's Sledgehammer

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9:12


 La historia de Occidente nos dice que todo lo conocido tuvo como origen el Génesis de la Biblia, y en cierta medida con lo que hoy nos convoca así ha sido.

 Allá por 1967, un pequeño bebé llamado Richard Zven Kruspe nacía en la localidad alemana de Baden-Württemberg -lo cual no tiene importancia alguna para esta entrada-, y a unos kilómetros de ahí, en Godalming, Reino Unido, también veía la luz una banda llamada precisamente "Genesis", conformada en sus inicios por Tony Banks, Mike Rutherford, Anthony Phillips, Chris Stewart y un histriónico Peter Gabriel, pero como era de esperar en una típica banda surgida entre estudiantes, de dicho Génesis se pasó a un éxodo de miembros, lo cual llevó a un recambio de nombres en su formación original, y así se fueron acomodando las cosas; uno de esos miembos entrantes era un muchacho llamado Philip David Charles Collins (a quien le gusta que sus amigos lo llamen simplemente "Phil"); en un mismo universo musical, sin saberlo se encontraron dos fuerzas creadoras que serían de las más influyentes dentro de las épocas venideras.

 Para hacer el cuento corto, como es bien sabido por todos, donde hay dos mentes creativas lo suficientemente poderosas y talentosas, las cosas pueden ir excelentemente bien o jodidamente mal según qué tan controlados estén los egos... y como era de esperarse en Genesis, con tal cantidad de ideas creativas divergentes y tanto derroche de visiones musicales, los egos no estuvieron del todo fríos; la historia dice que en 1975 Peter Gabriel decidió desvincularse de la banda por "motivos personales", pero a decir verdad, es dudoso que con toda la tremenda influencia creativa al componer, e interpretativa como showman al subirse al escenario caracterizado con disfraces y maquillaje como aderezo a su poderosa capacidad como cantante, ninguno de los demás miembros se sintiera, cuando menos, relegado.

 Luego nuestro amigo Philip David Charles tomó el timón del buque y empezó (al fin, por Dios, para él) a desplegar todo su talento creativo a sus anchas, sin estar a la sombra de nadie, y es así como Peter Gabriel comienza a hacerse un nombre por sí mismo, también gozando del privilegio que significa poder plasmar en sus creaciones musicales todo su talento, si tener que compartir metros de vinilo con nadie más; al final parecía que cada quien había encontrado la paz y el nicho musical que tanto necesitaba...

 ... pero la cosa no fue del todo así; Phil Collins todavía tenía que "hacer encajar conceptos" con el resto de la banda, y como no podía echar a todos, se hizo una "casita de verano" musicalmente hablando, lo que en la industria se conoce como "proyecto paralelo", y tal como Peter Gabriel, ahora también existía la marca "Phil Collins", y al fin luego de un tiempo -más concretamente en 1981-, con la salida al mercado de "Face Value" de Collins (donde se contiene "In The Air Tonight", esa canción super bacán que tiene una introducción como de 4 minutos antes de llegar a la batería aún más bacán y después terminar) es que pudimos ver frente a frente qué es lo que cada uno tenía que ofrecer como artista individual; es decir, en vez de escuchar una mixtura musical donde a ratos se podía sentir el aroma de Gabriel o saborear las notas de Collins, acá uno podía probar un poco de cada uno pudiendo distinguir el sello propio de uno y de otro... aunque a la fecha de Face Value, Peter Gabriel llevaba la ventaja en 3 discos.

 Y así las cosas, como Caín y Abel, como Coca Cola y Pepsi, como BMW y Mercedes, el año 1986 tuvimos dos tremendos álbumes confrontándose y -para deleite de la afición- desplegando una serie de temas que formarían parte de la historia de la música a nivel mundial: "No Jacket Required" (1985) de Phil Collins, y "So" (1986) de Peter Gabriel; ambos con sendos notables éxitos de ventas, y es de este último que se desprende nuestra musa inspiradora del día de hoy: sin más peroratas, es mi honor presentarles la notable "Sledgehammer":





-Recomiendo AMPLIAMENTE ver en HD 1080-


 Siguiendo con la línea comparativa, cada vez que intento hacer una caricatura de Gabriel y Collins a fin de compararlos, la música de Peter Gabriel es como la música que escucharía mientras me paseo por Manhattan, creyéndome el rey del mundo entre hombres con maletines llenos de bonos y acciones, y gente con vidas interesantes, no sin moverme con cierto aire de cinismo e irreverencia, mientras que la música de Phil Collins es como la banda sonora perfecta para esos suburbios donde la gente hace coreografías mientras corta el pasto, recoge el periódico local, toma desayuno con waffles y sonríen por lo hermosa que es la vida, vestidos con chalecos con rombos y sin mangas y vestidos sesenteros, engominados, uniéndose todos en un mismo baile en medio de una calle residencial mientras se enciende el riego automático de las casas al mismo ritmo de la coreografía... the american dream.

 Pero estoy divagando...

Sledgehammer es en pocas palabras esa canción enérgica y vibrante que escuchas en un momento y te sacude los huesos, te levanta y te deja demasiado activo y vibrante luego de escucharla; sin ir más lejos la considero como un "himno personal contra el desgano". Desde el primer segundo una serie de vientos (reales, interpretados por "The Memphis Horns") te dan la bienvenida a un carnaval de sonidos perfectamente sincronizados y estructurados, como un suculento platillo cocinado por un chef que ha cultivado él mismo los ingredientes, ha forjado la cuchillería y te lo va a servir a la mesa; un hombre que sabe lo que hace.

¿De qué nos habla Sledgehammer? tal vez la mejor manera de entenderla es sabiendo desde ya que su nombre en castellano simple es "mazo", como esos que se usan para demoler. Sledgehammer es una irónica y caricaturesca visión del amor y del deseo erótico, lo cual se desprende de algunos versos que rezan declaraciones tales como "muéstrame los alrededores de tu frutera, porque seré tu abeja mielera... ábreme tu frutera, donde la fruta yace tan dulce como puede estar" (o sea, casi 20 años antes, Peter Gabriel le daba un paseo a todos los reggaetoneros con esa tremenda frase cargada de sexualidad, pero carente de vulgaridad; un maestro), y así discurre en una serie de conceptos metafóricos que nos hablan de un mazo que, si le es permitido, golpeará incansablemente hasta llegar al centro mismo, al núcleo, al meollo del asunto, todo esto decorado con una batería que golpea de manera seca, contundente y pareja durante toda la canción en 4/4, un bajo que cuenta una historia aparte y que suena exquisito, intrigante, una guitarra que aporta discreta pero precisamente y claro, Gabriel, haciendo nada menos que arte con esa voz pastosa, cálida y llena de falsetes dominados con la pericia del que ha viajado por esa carretera de ida y vuelta más de una vez.

 Si tuviéramos que dividir la canción en 2 partes, la golosina del platillo la tenemos precisamente entre esas dos porciones musicales: hacia los 3 minutos nos encontramos con un lujo musical; una flauta shakuhachi (sintetizada)... -de hecho como anécdota, llevo 2 años sabiendo que un curso libre de mi carrera es precisamente sobre esa flauta, y recién ahora vengo a saber cómo suena-; de pronto nos damos cuenta por qué la obra de Gabriel se puede considerar como "música del mundo", ya que incorpora de manera sagaz distintos elementos propios de estilos alrededor del orbe, enriqueciendo la ya generosa paleta musical de su obra, y tal es el caso de esta canción donde dicha flauta japonesa goza de 20 segundos de místico y novedoso protagonismo bastante bien ganado. Luego de ello otro lujo se hace presente, con un trío de voces negras femeninas acompañando los últimos versos de esta lírica divertida que, si fuéramos gringos y lográramos entender a cabalidad, posiblemente nos haría reírnos con la cara un tanto sonrojada, como unos púberes que descubren el mundo "nasty-tasty" de la sexualidad, presentado ante ustedes de una manera ingeniosa e inteligentemente sutil.

 A mí parecer, todas las canciones con secciones de vientos tienen ese gusto a espectáculo, a exhibicionismo nocturno lleno de luces de neón, a carta de presentación de hombres y mujeres que saben vivir la vida y que necesitan ser el centro de atención de todos; en Sledgehammer podemos encontrar trombón, saxofón y trompeta... el café con dos de azúcar, por favor.

 Me sorprende poderosamente el sentido de sincronía musical que tiene Peter Gabriel al componer... es como si comprendiera claramente que toda canción como historia necesita un hilo conductor, y en Sledgehammer si prestas oído te darás cuenta de que a lo largo de toda la canción hay una guitarra que, aunque a veces tengas que volver a escuchar la canción para notarla, siempre está presente, y ahí está el juego: no tienes dónde escapar en esta montaña rusa de emociones, porque si te sientes acosado e intentas irte a un rincón, ahí está Sledgehammer para atacarte con un artilugio que habías pasado por alto. El realizador de esta sincronizada fuente de agua formada por vientos y cuerdas se llama "Daniel Lanois", un nombre que posiblemente no te diga nada, pero has de saber que ha producido álbumes para Bob Dylan, Brian Eno, Neil Young, Brandon Flowers (el "niño bonito" que canta en The Killers) y 6 discos de U2, entre ellos "The Joshua Tree" (With Or Without You), disco ganador de un Grammy... los grandes suelen rodearse de otros grandes.

 La calidez vocal de Gabriel lo convierte en una de esas voces que una vez las escuchas, no te será fácil confundirlas después; a ratos ese tono profundo me suena similar a Huey Lewis, pero sin duda la voz de Gabriel suena menos negra, más suave y más elástica, lo que queda de manifiesto en las notas altas de esta canción en frases del estribillo y en el falsete. Es un logro y un orgullo -a todo esto- que al día de hoy, aún cuando las notas ya no llegan tan arriba, cada vez que Gabriel interpreta en vivo esta canción lo hace cantando de verdad, es decir, sin playback ni auto-tune.

 Aunque no soy un erudito en la materia, otro aspecto a destacar para mí es la firmeza y la consistencia de la caja de la batería en esta canción; en cada "rimshot" que escucho es como si pudiera saborear la textura cálida y robusta de la madera... me sabe a que no es una caja de 5.5 sino de 6 pulgadas de profundidad... el conjunto de platillos le da un toque muy "aireado" al sonido del baterista francés Manu Katché, y el ritmo con el que ejecuta las percusiones, con esas notas falsas de hi-hat y golpes de toms de no menos de 18 pulgadas durante el estribillo tiñen la línea de batería de una sobria pero versátil creatividad. Hay ocasiones en las que los bateristas de sesión (es decir, que acompañan a un artista sin formar una banda) suelen elegir sus drumkits a su gusto personal, lo cual muchas veces suele desentonar con el resto de los instrumentos o incluso llega a robarse el protagonismo; claramente este no es el caso: una batería bien armada, consistente, robusta, redondita.

Sin objeciones sobre la parte musical, su señoría... tal vez sólo podríamos pedir que fueran mucho más que 5 minutos de deleite musical, pero la gula y la codicia son pecados capitales.

 Y bueno, como un artista tan plástico e innovador como Peter Brian Gabriel, capaz de actuar disfrazado de zorro o de murciélago causando furor en la audiencia tiene mucho que ofrecer por donde le pidan, ¿cómo una lírica tan desvergonzada y atrevida para su época se quedaría sólo en ello? y ahí vino todo un nuevo testamento de la mano de uno de los videos más icónicos de la historia del videoclip: una obra de arte filmada con la técnica de "stop motion", es decir, haciendo toma tras toma como si de fotografías se tratara, y uniéndolas una junto a la otra formando una secuencia contínua. Tal fue el nivel de compromiso y de carga que significó la elaboración de dicha masterpiece (dirigida por Stephen R. Johnson y animada por Aardman Animations, ejecutores de "Wallace & Gromit") que el mismo Peter Gabriel sufrió de trastornos de personalidad luego de filmarlo... no pain, no gain.

 ¿Cómo no va a ser interesante ver dos pollos crudos bailando en un escenario?

Sin duda alguna y en síntesis, Sledgehammer es, además del mayor éxito comercial de Peter Gabriel hasta la fecha, una de las canciones más simbólicas de la historia musical moderna, una de esas canciones en las que se puede oír, ver, sentir y hasta respirar la calidad creativa de todos aquellos tras su gestación, y una de esas piezas que te demuestran que cuando un artista se compromete con su obra, es capaz de potenciarla segundo a segundo, y desde distintas perspectivas más allá de lo meramente musical; la trinidad de letra, música y video se conjugan de tal manera que ninguna corre a destiempo del resto, ninguna opaca a la otra sino que más bien la potencia, le da una nueva lectura, un brío nuevo, no por nada señores estos 5 minutos de talento británico puro cargados de Funk, New Wave, Rock progresivo y esa voz estilo "blues de ojos azules" de Gabriel sigue dando réditos y haciéndonos mover hoy, 28 años después de su lanzamiento.

Creo que hay algo que Phil Collins no pudo sentir viniendo en el aire esa noche...


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Michael Jackson: Dangerous

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2:28

 Debo admitir que durante mucho tiempo -quizás desde su muerte- la obra de Michael Jackson me parecía una materia pendiente y casi obligatoria, como si en algún momento tuviese que descubrir de forma irremediable qué había más allá de "Thriller", "Bad", "Billie Jean" o "Smooth Criminal", y teniendo en cuenta que su discografía es considerablemente extensa decidí comenzar por uno que llamase mi atención en su conjunto… y el elegido fue “Dangerous”.



Año: 1991*
Género: Pop, New jack swing, Rock, Hard Rock, Hip hop, Rap, Soul, R&B, Funk
Duración: 76:58 min.
Producción: Michael Jackson / Teddy Riley / Bill Bottrell / Bruce Swedien
Ventas: +32 Millones
Sello: Epic Records


*Anécdota: Este disco comenzó a grabarse el 25 de Junio de 1990; 19 años más tarde, Michael Jackson dejaría este mundo.


 Lo primero con lo que uno se encuentra al abordar este disco, es con una llamativa carátula elaborada por el artista Mark Ryden (quien empleó 6 meses en su desarrollo) llena de elementos que evocan distintos pasajes de la vida de Michael, quien vigila todo desde lo alto con una mirada que pareciera seguirte donde quiera que te muevas y a la vez se esconde como un niño travieso que juega con nosotros... y está fuera de dudas que Jackson jugó toda su vida a eso.
 Siempre se agradece que se emplee un esfuerzo considerable en el artwork de un disco; habla bien de la calidad artística de los creadores del mismo, es una manera extra de transmitir un mensaje y unirlo al que quieres entregar a través de la música, lo potencia, le puede aportar muchas lecturas adicionales y a la vez te sugiere a ti como oyente unas cuantas más, sin olvidar el innegable placer que significa tener en tu estantería un hermoso y misterioso disco como éste. Empezamos bien.


Oídos a la obra...


 La RAE define 'rey' como "Monarca o príncipe soberano de un reino", o más exactamente como  "Hombre, animal o cosa del género masculino, que por su excelencia sobresale entre los demás de su clase o especie" ¹. Como un neófito que tiene la misma cantidad de años que el disco que abordo en esta ocasión, y siendo el primer disco de MJ que me apresto a escuchar en su completitud (y mi primer review), debo confesar que lo hago lleno de miedos e ideas preconcebidas: "¿Será Michael Jackson el verdadero gran artista que todos dicen que es? ¿Tendrá merecido el trono? ¿Será sencillo (para mí) comprender su obra en una sola pasada? Es el primer disco que no cuenta con la colaboración de Quincy Jones como productor (quien produjo los discos más exitosos de Michael, entre ellos el mítico "Thriller") lo cual a todas luces es una jugada arriesgada... ¿Seguirá la línea de los trabajos anteriores...?"

 De pronto todas las preguntas se desvanecen entre un crujir de vidrios, una cuenta hasta cuatro, y un ritmo enérgico que te agarra y no te suelta... esa cara que nos seguía como un tímido niño ha atravesado el telón destrozándolo, y se ha transformado en una voz llena de vigor. Michael Jackson no solo canta; gime, respira, vocifera... es imposible escuchar "Jam" sin imaginarlo moverse incontrolablemente como en tantos videos que todos alguna vez hemos visto... variaciones vocales, líneas cantadas de corrido que se ahogan en respiraciones profundas pero breves, pues se viene el otro verso y aún hay mucho que decir; "¿Qué le ha pasado a la gente? ¿Hemos perdido el amor en alguna parte del camino o qué?"... la canción cuenta con un featuring del ya fallecido rapero Heavy D en clara apología a Michael, quien nos dice "Vence!" con total propiedad, pues él mismo logra batir todas las adversidades que encuentra en su camino (aunque lo más difícil estaba por venir).

 Dicen que sólo hay una oportunidad de dar una primera impresión, y Dangerous con su primer track me ha dejado una más que satisfactoria.

¹.- (http://lema.rae.es/drae/?val=rey)

 Pocos hombres han tenido la virtud de comprender su época, y Michael fue uno de ellos. Hoy por hoy el significado de la palabra "erotismo" se desvanece entre letras que hablan de sexo indiscriminado y carente de sentido... todo es cópula, orgasmo y despedida... ¿Dónde quedaron la seducción, el juego previo y el vértigo?
 "In The Closet" (mi canción favorita del álbum) inicia con un piano que crea una atmósfera para dos, sensual, cómplice. Como pocas canciones te eleva las hormonas sin que lo notes, y la sugerente voz de Estefanía de Mónaco -voz femenina de la citada canción- hace bien su trabajo. Cuando te has dejado arrastrar al rincón más oscuro y caliente de la habitación, las luces se encienden y la música comienza, con un ritmo que te hace moverte inconscientemente (lo cual en alguien como yo de por sí es difícil). La letra evidentemente erótica -y no exenta de polémicas en su tiempo- fluye a través de distintos matices vocales, sonidos electrónicos, gemidos y respiraciones pesadas que no hacen más que agregar sazón a la lírica simple pero directa que eleva más y más la temperatura a medida que los segundos avanzan sin descanso. 

 El estribillo (luego de un preludio a cargo de la ya nombrada princesa, con una hermosa pero breve melodía a partir de la segunda frase) nos reencuentra con esa voz casi femenina de Michael que se divide en no menos de tres tonos vocales -todos a la vez- y mediante el cual dialoga con Estefanía, quien hace las veces de acompañante sexual... lindo, no? Casi se puede sentir la cercanía entre ambos amantes -en sentido figurado- hablándose frente a frente, respirando el mismo aliento, empapados en sudor... un duelo a muerte. 
Todo termina con una repetición constante de las dos primeras líneas del estribillo complementadas con un balbuceo característico de Jackson de fondo, mezclado con una serie de sonidos casi animales, dando paso a un outro electrónico en la tónica del álbum; ayer, Quincy... hoy, Teddy Riley: lo importante es el ritmo, no la melodía, y ritmo hay a manos llenas. Todo se cierra con un portazo de clóset, pues ya hemos espiado suficiente durante 6 y medio minutos que se nos han pasado volando. Hey! cierra la boca!

(Nota: Si no has visto el video de "In The Closet", abre Youtube y toma nota... luego de haber escuchado la versión del disco, obviamente).




 Avanzando un poco más a lo largo de este álbum nos encontramos con una canción icono de Jackson: “Remember The Time”. Al escucharla es difícil no tener en cuenta que es un single del mismo disco, que es una de las canciones más populares de Michael, o que su video es conocido por sus efectos especiales, su duración (9 minutos app.) y la presencia de celebridades como Eddie Murphy, Iman (Esposa de David Bowie, por cierto) y Magic Johnson, todo dentro de la atmósfera de teatralidad fastuosa dignas del rey.
 ¿De qué nos habla Michael en esta reposada canción? ¿El rey tuvo alguna vez una reina que ya no está con él? El trono al parecer no siempre ha sido un lugar solitario, pero esa reina ya no está, se ha ido… tal como todos nosotros, él ha perdido a una persona especial, aunque su recuerdo perdura; el bien ha primado por sobre el conflicto. Musicalmente se hace patente la mano de Teddy Riley con sonidos marcadamente “New jack swing”, mezcla de R&B y sonidos más callejeros. La voz de Jackson es fundamentalmente más grave que en canciones ya escuchadas, lo cual es mérito en parte de los años que han engrosado su voz; la misma al comienzo es serena y tranquila, y va aumentando en intensidad conforme avanzan los minutos, acompañada de un "remember the time?" más agudo como segunda voz. Es una canción bien elaborada pero no tremendamente compleja: la atención debe ponerse en la lírica, pues en ella hay parte del aspecto íntimo de Jackson, lo cual nunca se debe dejar de lado. Todos alguna vez hemos preguntado “Recuerdas cuando…?” y en esta pasada la canción se hace nuestra amiga; es relajada, carente de tristeza pero no de nostalgia… es como si mirásemos por la ventana un bello atardecer dejándonos invadir por los recuerdos con una sonrisa en el rostro. No es una canción difícil de digerir, y así debe ser si su mensaje habla de algo que todos compartimos en mayor o menor medida.


... y cuando todo parecía nuevo, experimental y desconocido, entre esa vorágine auditiva que es este peligroso álbum, ante nuestros tímpanos que no dan más de sí mismos surge un sutil piano, con una atmósfera similar a las nubes de la noche que dejan entrever las estrellas de un despejado cielo, interrumpida por risas infantiles y un mensaje claro y directo: "Hagamos un mejor mundo para nosotros y quienes nos sucederán", ¿y quién puede entregar ese mensaje de manera más potente que un niño? - ¡He ahí nuestro héroe, señores! A pesar de que se trate de un disco renovado, Michael sigue siendo el mismo: un comunicador de masas, el hombre de corazón noble y sensibilizado por la realidad del mundo... Michael escribe canciones, pero también escribe himnos, increpa, nos guía, nos muestra el camino... pero para nosotros sólo es música. Si tan solo tomásemos en cuenta las hermosas palabras de "Heal The World", bien podríamos hacer algo mejor por nosotros mismos...

Musicalmente hablando, no podemos pretender que una canción con una lírica tan potente, escrita y concebida para ser cantada, sentida, interiorizada y predicada se vea opacada por una avalancha de sonidos confusos y turbulentos; es simple y sobria, pero elegante, de calidad. El acompañamiento musical está a cargo de una batería (acústica, esta vez), guitarra acústica, teclado y un bajo que hace las veces de hilo conductor. Hacia el final de la canción se hacen presentes tanto un coro vocal como una sección de cuerdas (acompañamiento por el cual tengo una particular fascinación); la voz de Michael Joseph viene del alma, porque se nota que siente lo que canta... no son solo palabras, no es un texto, es como dije, un himno y debe sonar como tal. Michael sabe escribir himnos, sabe cómo cantarlos, sabe cómo estructurarlos de forma que peguen, que nos queden dando vueltas en la cabeza, que no se olviden, que sean fáciles de asimilar y lo logra con nota en esta hermosa pieza que a mí juicio vendría bien escuchar de vez en cuando, sobre todo cuando creamos que todo está perdido: Si nosotros nos condenamos, nosotros mismos podemos salir de ello; Michael así lo creía hasta el último de sus días.


 Unamuno lo dijo bien: "...renovarse o morir".
¿Se acuerdan alguna vez de haber visto en los videos de los 80's esas guitarras "Flying V", esas baterías de doble bombo y esos pelos voluminosos? Era la época de más esplendor comercial del Hard Rock, y dio resultado.
 Hay mezclas extrañas que, o te gustan o las odias, como el jugo de naranja-plátano; tal es el caso de
"Black or White", que mezcla una guitarra hard rock (recuerdas "Beat It"?) a cargo del legendario Slash, simple pero más que suficiente -porque a veces menos es más- y una segunda guitarra ejecutada por Tim Pierce, un eximio guitarrista de sesión que ha participado en obras de tantos artistas que bien necesitaría un review propio, todo esto mezclado con el rap (Bill Botrell funge como productor para esta canción, tal como en "Bad" y "Earth Song") y el dance, bien estructurados, o como dice tu abuelita y la mía "juntos, pero no revueltos". Musicalmente hablando funciona la ostia: es enérgica, rítmica, agresiva, entretenida... la voz de Michael es tan tan tan tan versátil, plástica y amplia que queda de manifiesto que calza donde la pongas. Un single más que probado, que sabe mucho mejor que el jugo de naranja-plátano para mí, ¿Pero te has detenido a analizar la letra de esta canción? 

Tarea para la casa.


 Todos alguna vez hemos vivido un desencuentro amoroso, todos hemos sufrido por asuntos del corazón, nadie puede levantar la mano... y cuando eso sucede sólo quieres encerrarte y descargar un torrente de lágrimas contra la almohada preguntándote sólo una cosa: "¿Por qué?
 Frustración; ese es posiblemente el sentimiento más potente en ese momento, y como la música es una de las maneras más efectivas para canalizar los sentimientos, y ante un artista tan completo y tan humano como Michael Jackson estamos frente a un arsenal de canciones que hablan de tantos temas como tiene la vida misma, tenía que existir ESA canción para ESE momento; te la presento, se llama "Who Is It", que nos ataca desde el comienzo con un profundamente triste repertorio de oscuras y sutiles melodías que no son sino la invitación a llorar sin medidas. Cierra los ojos e imagina que caminas por un parque en invierno, árboles sin hojas, cielo cubierto de nubes rojas, pájaros negros... agrégale tanto drama como desees porque esta canción se hizo para eso... dale play y sólo te hará falta una caja de pañuelos y una barra de chocolate para que la catarsis comience. ¿No sientes, aunque no entiendas ni media palabra de inglés, que el repetitivo estribillo te llega a lo más profundo? Si es así, espera a estar más compuest@ para buscar la traducción; no sea cosa que alguien te escuche llorar, tal como pareciera que escuchamos fluir en un llanto interrogante al gran Michael... el rey tiene sangre roja en las venas.






-Ihr stürzt nieder, Millionen? 

-Ahnest du den Schöpfer, Welt?

 ¿Cuántos se inclinan ante los creadores de estas notables composiciones fusionadas en la memorable "Will You Be There"? En esta esquina, Michael Joseph Jackson, y en aquella, Ludwig van Beethoven, quien se hace presente a través de una notable intro extraída de su ya afamada Sinfonía nº 9, cuarto movimiento, y más específicamente de "Ode to Joy". 

En lo personal no hay nada que pueda hacerme estremecer -musicalmente hablando- más que esos apocalípticos coros vocales de la música clásica (cortesía en esta ocasión de "The Andrae Crouch Singers"... simplemente porque nada reemplaza a un coro Gospel), o esos hermosos acompañamientos orquestales (a cargo de la "Cleveland Orchestra") por los que anteriormente ya confesé mi debilidad... escucharlos es casi como ver el cielo abrirse, dejándote ver el vertiginoso descenso de los cuatro jinetes del Apocalipsis... pero divagaciones aparte, en esta canción noble, tierna y cálida (pero contundente) se hacen presentes ambos elementos, casi como un bisturí que se abre paso por tus venas hasta llegar al corazón para luego abrirlo en dos partes, pues hay algo que decir, algo importante; es de aquellas composiciones que te demuestra que hasta el rey, allá en lo más alto de su trono es capaz de bajar, tomarte de la mano y hacerte sentir que eres su hermano, que sin conocerte sabe que existes y te quiere tanto como tú lo quieres a él. Te invita a ser su amigo, pero como si él fuese uno más entre las multitudes. Ante un mensaje tan grandilocuente, tan presente en nuestras vidas y tan ignorado como es que realmente "todos somos iguales en la más pura esencia del ser humano", este humilde aficionado no puede más que sacarse el sombrero, cerrar los ojos imaginando que todos de una buena vez nos tomamos de las manos y cantamos la misma canción a corazón abierto... aunque ojo: ¿Notaste que a su vez el mismísimo monarca te está pidiendo casi de forma subliminal a ti, sí, a TI que lo protejas y lo comprendas porque se siente vulnerable dentro de sus más ocultas debilidades?
Hace bien escucharla cuando deseas encontrarte contigo mismo, cuando deseas saberte humano y, sobre todo, cuando deseas poder mirar al otro a los ojos, siendo consciente de que frente a ti hay alguien que siente como tú, vive como tú, ama como tú y sueña como tú.
Abracémonos pues.



 Damas y caballeros, hemos llegado al final de nuestro disco, y la canción que cierra este álbum no es sino la que le da el nombre al mismo: "Dangerous". 

Personalmente me agrada que los discos sean nombrados con el título de una canción contenida en el mismo aunque no sé bien por qué; en este caso puntual fue un acierto considerando lo sugerente que puede resultar un trabajo del rey del pop con fama de "peligroso". 
 Musicalmente sigue la misma tónica "TeddyRileyniana" de drum machines industriales potentes y secas (como las Roland tan famosas por los 80's) marcando el ritmo constantemente y de forma protagónica, llevando la canción a unos parejos 113 bpm cortados de tanto en tanto con efectos de teclado característicos del New Jack Swing. La voz de Michael se puede dividir en dos partes: el texto hablado, con un tono bajo, bajo, bajo, fiel reflejo de cómo 32 años de vida han ido curtiendo y trabajando su calidad vocal llevándola al rango de cuatro octavas, y el texto cantado propiamente tal, lleno de energía y complementado con ese tan conocido falsetto que difícilmente quedará en el olvido. En cuanto a la letra, Michael nuevamente hace un esfuerzo por acallar las ya constantes voces que dudan de su sexualidad, contándonos una historia sobre una mujer que en el momento menos pensado logró cautivar su atención y lo sedujo de forma tan inevitable como peligrosa; perfectamente el planteamiento de la historia podría convertir a esta canción en una hermana menor de "In The Closet", tanto en lo musical como en la lírica. 
 Al final del camino me llama poderosamente la atención la capacidad que tiene Jackson siendo hombre, de contar una historia "sexy" de una manera más "sexy" sin perder vigor ni masculinidad, muy a pesar de su andrógina voz; así también admiro profundamente cómo el mejor acompañamiento vocal de Michael, es precisamente Michael... canta el verso a la vez que de fondo suena -por lo general- en un matiz más agudo una segunda línea, o divide sus estribillos en dos o hasta tres escalas vocales distintas. Punto para Michael Joseph, y un cierre magistral.

 Este disco musicalmente hablando es como una caravana de circo: Comienza con una canción muy "power" que despliega desde el primer golpe una contundente muestra de lo que se nos viene; tiene intermedios con canciones más reposadas y menos agresivas; a medio camino nos sorprende con una pieza tan delicadamente elaborada y tan cargada de sentimiento como "Heal The World", reanimándote de inmediato a punta de hard rock en "Black or White" y luego bajando sostenidamente la intensidad, hasta el último track que cierra esta placa por lo alto: canciones hay para todo y para todos, porque Michael no solo se remite a cantar; es un experto en entretenimiento, es un motivador, un predicador, un líder de masas, un showman... es un hombre que entiende cómo funciona la industria, tiene un mensaje y sabe cómo y cuándo entregarlo, sabe cómo llegar a ti de forma efectiva, y los más de 32 millones de copias que "Dangerous" ha vendido hasta la fecha bien pueden dar fe de ello. Es un disco completo, pero también denso... si quieres abarcarlo hasta el más mínimo detalle te recomiendo no escucharlo de corrido, porque -en el buen sentido- te agotará; si crees que te vas a encontrar con pop meramente comercial, insustancial y fácil de digerir estás subestimando por mucho el trabajo de 16 arduos meses que dio como resultado todas y cada una de las sorpresas contenidas en los no despreciables 76:58 minutos que te tomará escudriñar las renovadas capacidades creativas del indiscutido rey del pop. 


Así que busca el rincón más cómodo de tu casa, acompáñate de un buen café, apaga el teléfono, cierra las cortinas y sube el volumen hasta que te griten... Bajen esa música!!!


Review:  -Boriscillo
Edición: -DanaDrumm
                -Baru (@Baru_)
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